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Vamos a intentar rehacer con los escasos datos que tenemos la
historia de esta villa.
En primer lugar, hay que decir que no existe ninguna noticia escrita
que nos afirme su origen, en la
Cueva Maja se han encontrado restos
de la Edad del Bronce.
Recientemente se han encontrado
materiales, como cerámica, un casco romano y un molino celtibérico que nos permite
asegurar que estas tierras ya estaban pobladas, al parecer, un siglo
antes de cristo, será pues en esta fecha, cuando haya que datar la partida de
nacimiento de Muriel; teniendo presente que, al igual que ocurre en
los nacimientos biológicos, el núcleo primitivo tendría unas
dimensiones reducidas. Los fundadores serían un reducido grupo de
celtíberos nómadas que conociendo las características del terreno,
se asentarían, a pasar el tiempo en los “Casares”.
Así pues Muriel tomaría parte en las distintas luchas que se
organizaron contra las legiones romanas, en los problemas bélicos de
la época celtíbero-romana.
Pero también a Muriel le llegó la hora de la despoblación, realizada
por Alfonso I de León entre los años 751 y 756, ya que según la
crónica de Alfonso III, aquella huida de cristianos, trajo como
consecuencia la desertización de la línea superior del Duero,
quedando por tanto la provincia de Soria despoblada.
También es de suponer, que en la famosa batalla de Calatañazor, los
pocos pobladores que quedaran en Muriel, se unieran en contra del
árabe “Almanzor“.
Con la toma de Toledo por Alfonso VI (1085), la línea de frontera
del Duero entre moros y cristianos se bajó al Tajo, y quedó libre de
la dominación árabe casi todo el obispado de Osma.
Con el consentimiento del emperador, obispos, príncipes, abades, y
grandes del reino, se hicieron las divisiones entre los obispados de
Osma y Burgos. Los límites entre ambas eran: Desde Calatañazor,
Muriel, Arganza, Castro que llaman de Mesalla, y Castro que se llama
de Espeja, las villas que se denominan Congosto y Buezo, como corre
el agua misma, y desemboca en el río Aranda; río que discurre por
Clunia y pasa la misma Clunia hasta Peñaranda, hasta que desagua en
el Duero "(celti. 57)".
No se puede afirmar con certeza a que Muriel se refiere en este
documento, pero si fuera cierto que alude a Muriel de la Fuente,
sería el primer dato histórico escrito en el que aparece su nombre.
A mediados del siglo XII, se puede asegurar que existía aquí ya, un
importante núcleo de población como nos lo demuestra la existencia
de la ermita de la Virgen del Valle, con portada románica.
En el año 1313, se dio en los campos de Calatañazor una batalla no
tan ruidosa ni tan discutida como la de Almanzor. fue la que tuvo
que lidiar el obispo de Osma, D. Juan Pérez de Ascaron contra las
huestes de Juan Fernández Padilla, Señor de Calatañazor, por motivos
de defensa de los bienes de la iglesia de Osma
Se sabe también, que en 1342, la fortaleza de Muriel pertenecía al
señorío episcopal de el Burgo, junto con las de Cabrejas del Pinar,
Gómara, Osma. y Peñaranda de Duero.
Durante la guerra de las comunidades, hay que pensar al igual que
ocurrió en el resto de la provincia, que los vecinos de Muriel
lucharon a favor del emperador y en contra de las libertades de
Castilla ya que el obispo de Osma, Alonso Enríquez, que era hermano
del almirante de Castilla, recluyó gentes de los pueblos de su
señorío temporal, al igual que el condestable de Castilla, Marqués
de Berlanga, almirante y condestable formaban parte del consejo de
regencia nombrado por el emperador Carlos V.
Se encontró en el recinto destinado a las reuniones de la hermandad
de labradores de esta comunidad un libro que data de 1556, y es una
ejecutoria realizada a petición del consejo y vecinos de Muriel de
Yuso y la merindad de Cabrejas en el pleito que tuvieron con la
tierra de Calatañazor por términos entre estas dos jurisdicciones.
El 28 de febrero de 1559 se terminó de escribir por Alonso Arias, y
fue ratificado por el sello de la real caballería de Valladolid.
Seguido de esto aparecen dos notificaciones; una de 1559 del mes de
marzo en Calatañazor, y la otra de 1592 en Cabrejas del Pinar.
A todo este escrito se le añadió en 1660 un índice que marca
concretamente las páginas donde se encuentran los temas
determinados; y por último, fue encuadernado en piel en el siglo XVIII, uniéndole unas páginas firmadas por Pedro Alcobilla,
escribano del rey de la villa del Burgo de Osma, y que da fe de él.
Muriel pertenecía al señorío episcopal de el Burgo ¿pero cuando
logró eximirse de esta jurisdicción eclesiástica para pasar al
señorío de los antecesores de D. Juan de Vinuesa y Torres, y
alcanzar así el título de villa? posiblemente pudo ser en la época
de Felipe IV (1650), y es de este tiempo el Rollo que se encuentra
frente a la iglesia, y cerca de la plaza.
Hacia 1700, en el repartimiento de subsidio y excusado (cierto
impuesto concedido por la Santa Sede a los reyes de España sobre las
rentas eclesiásticas de sus reinos para la defensa contra los
infieles) Muriel cotizaba 752 maravedíes, 346 el tercero (persona
encargada de cobrar los diezmos), y diez maravedíes de los
aniversarios que había.
En 1749 se funda aquí la cofradía de la Santa Veracruz, que además
de dictarse a dar un culto solemne a los misterios de la pasión y
muerte de Jesús, tenía unas normas extralitúrgicas y meramente
sociales. También se crean en este siglo las cofradías de Nuestra
Señora del Rosario y Nuestra Señora del Valle (1751), la de Todos
los Santos (1748) y la del Cristo del Amparo (1765).
Por el catastro del marqués de la Ensenada (1751) sabemos que Muriel
tenía el rango de Villa, que era de señorío y que pertenecía a D.
Juan de Vinuesa y Torres de Ocampo, nació y murió en Soria, tuvo
siete hijos con su segunda mujer Manuela Hernández Ramírez de
Arellano vinculados desde Soria y Yanguas con las casas de Cameros y
Abrantes "(celti. 65-44)".
De esta fecha (1751) data otro libro que encontrado con el anterior
mencionado, en las primeras páginas se dan respuesta a cuarenta
preguntas hechas en un interrogatorio, a continuación viene un
índice alfabético de todos los hombres pertenecientes al estado
secular de Muriel, después se encuentra el registro de todas las
piezas de tierras, casa, ganados, diezmos, etc..., que pertenecen a
cada vecino en particular.
Este registro comienza con el dueño del señor de esta Villa : Juan
de Vinuesa y Torres, vecino de Soria poseyendo aparte de gran
cantidad de tierras, la casa del palacio y el río, teniendo multitud
de rentas y derechos.
Otro de los hombres ilustres que se cita en este libro, es el Duque
de Obrantes, teniendo también grandes posesionas en este término.
En este año de 1751, la Villa de Muriel contaba con 24 vecinos, de
los que cuatro eran viudas, había 31 casas habitadas y 3
desabitadas, tenía una taberna y una panadería, un sacristán, un
guarda de cerdos, un guarda de ganado vacuno, un tercero, cuarto
pescadores, cuatro esquiladores, un guarda del río, un tejedor de
lienzos, 23 labradores y un pastor que tenía dos criados. Los pobres
de solemnidad eran dos. La vida espiritual de la villa estaba
presidida por un párroco.
Al final del libro aparece un certificado expedido por D. Juan
Lorenzo, contador por su majestad de super-intendencia y renta de
Soria y su provincia; así como por Martín Alonso Barroeta firmado el
20 de diciembre de 1760.
El 20 de septiembre de 1771, D. Román Bas y Martínez, cura de la
Villa de Calatañazor, escribía al geógrafo lo siguiente:
desde la Villa de Calatañazor “a los tres cuartos de distancia está
la Villa de Muriel de la Fuente, y a su entrada se pasa un puente de
madera que está sobre un río que allí tiene el nombre de la dicha Villa,
dicho río es el Avión, cuyo nacimiento está a dos cuartos de legua
de dicha villa hacia el norte, entre un cerro grande que le
circunda, y no se puede por la espesura de dicho cerro llegar a su
nacimiento, sin muchísimo trabajo y dificultad, sino subiendo al
margen del río arriba, a dicho nacimiento llaman “La Fuente de
Muriel”.
Sobre la Fuentona, publica Loperráez, en 1788 que “toma la mayor
parte de agua el río Avión, y es muy abundante de truchas
salmonadas, y de exquisito gusto "(ii, 208)".
No en vano, en no pocas ocasiones el obispo de Osma y canónigos de
la catedral obsequiaron a los Reyes con magníficos ejemplares, y hay
quien asegura que se llevaron a palacios reales para repoblar los
ríos y estanques.
Muriel, en esta fecha, pertenecía eclesiásticamente al arciprestazgo
de Cabrejas del Pinar y contaba con 29 vecinos. Loperraez, un
canónigo muy ilustrado, nos dice, además “que en las faldas de los
cerros que están al oriente de la villa de Muriel de la Fuente, se
hallan con mucha abundancia las piedrecillas que comúnmente llaman
palomitas, y algunas otras petrificaciones de extrañas figuras” "(ii,
209)".

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